La Musica
Es un recuerdo bastante grato que traía desde la vez anterior que estuve aqui: sentado en las gradas de la iglesia de Sacre Coeur en Montmartre con una hermosa vista de la ciudad, el frío de la noche parisiense de noviembre y un grupo tocando rock (U2, R.E.M., Guns, Nirvana -puras clásicas-). Fue un ambiente increíble para mi última noche en Paris el año pasado.
Y ahora la noto otra vez: ayer fue en Londres, durante la cena había una chava que tocó dos canciones. Y no hablo de alguien contratado en el restaurante; sino de los personajes anónimos que se ponen a tocar guitarra, violín, acordeón y yo no se qué mas en una esquina, en la estación del metro, en el metro, etc.
Y no es que no lo veamos allá, porque sí los hay; recuerdo especialmente a un negro de pelo encanecido y alguno que otro diente de menos que se subió a la 40R por ahi por el Blvd Liberación y durante 3 o 4 paradas sobre la Reforma estuvo tocando "Buffalo Soldier" y a mí me conmovió tanto, me transportó ahí mismo a Livingston: el calor, la playa, fue algo que tuvo magia de la cotidiana, de la que no necesita ninguna parafernalia para arrancarte una sonrisa.
Esto me hace recordar también al abuelo Paco. Dicen que tocaba la guitarra excelentemente bien. Pero era de veras muy bueno; no un guitarrista aficionado. Y pienso qué lindo debe haber sido escucharlo, escuchar sus ocurrencias -porque también era poeta-, sentirse orgulloso de compartir y ser testigo del artista que brotaba de el. Porque como dijo Dante Liano en una entrevista: "El arte es la búsqueda de la belleza; y la belleza la promesa de la eternidad".
Regresando al abuelo, la ironía es que justamente por su maestría con la guitarra era bienvenido en todos lados, y esto incluía los traguitos; y el que era alcohólico paró lanzándose del Puente de Belice para evitar una amputación.
Huevudo el abuelo. Que no decís? Te has parado alguna vez del otro lado de la baranda a mirar al vacío? Yo ya, una vez. Y eso que solo era por la chingadera del puenting. Y te puedo decir que se te encojen los huevos. A él no...
La cuestión es que apenas tengo seis horas en Paris y ya he visto tres músicos y me pregunto por qué allá en Guate no vemos tantos. Será que esta es otra de las formas de expresión que no convenían al establishment y por eso no se ha fomentado? Será esta otra forma de expresión que se acalla por la represión generalizada?
Porque la música te da momentos mágicos, te hace retroceder en el tiempo, recordar personas, momentos, te mueve a la alegría, a la tristeza; en fin: te pone en contacto con lo que sos. Y creo que hay pocas cosas tan importantes como esa.
Y ojalá que siga viendo -o mejor dicho, escuchando- músicos. Mañana luego del Louvre me voy a ir a Sacre Coeur, con la vana esperanza, talvez, de revivir ese sentimiento del año pasado...
Si no se puede, por lo menos voy a tararear "Lobo hombre en Paris" o "Lilly Marlene" como los traje en mi cabeza el año pasado. O tal vez haya luna llena y me entretenga volando en el recuerdo.

Carla dijo
Viajar para mirar, descubrir y desvelar, es una pasión y como tal,
se ofrece de forma imprevista a quienes la anhelan y buscan.
26 Septiembre 2008 | 11:01 PM