De viajes y pasos
|
¿Por que Estambul? Me hicieron esa pregunta algunas veces y en otras solo levantaron la ceja, omitiéndola. La verdad es que no se. Simplemente me llama la atención.
¿Es que vengo a perseguir un recuerdo, o a construirlo? Y mi respuesta mas sincera a por que estoy aquí es esta: “It has been in my mind”; como le respondí a Agnieska mientras cenábamos en ese restaurante italiano en Londres. Tengo este recuerdo –durante mi infancia, hace veinte o veinticinco anos- en que el Canal 11 de la televisión anunciaba la película “El Expreso a Estambul”. Y no se que conexiones metafísicas se enlazaron en mi vida, pero esa frase me quedó grabada. Ahora tengo un poco mas de referencias, se llamaba originalmente así al tren de larga distancia que unía Paris con Estambul –ah! me queda justo para mi viaje-. Y es De todas maneras, con esta explicación no encuentro justificación a mi curiosidad. Pero me fastidia y me estorba escarbar un poco más, así que simplemente me quedo con ella. Lo que realmente me interesa es esa dicotomía: ¿Será que estoy aquí conducido por ese recuerdo, por ese instante de mi vida temprana –y que después las cosas se facilitaron para venir-? ¿O será que es al revés, y ese recuerdo se me grabó porque de alguna manera esa instancia temprana de mí ya sabía que iba a venir? Mmmm. Recuerdo la historia de las Mil y una noches que contaba Pérez de Antón en uno de sus escritos. ¿O se la habrá inventado? Porque ahora que lo pienso, no la encontré cuando compré el libro –aunque vale decir que era una selección de historias- y al final de cuentas ni lo leí. La historia se llamaba "El viaje a El Cairo" y era en resumen esta: En alguna parte de Oriente Medio había un pastor que vivía cerca de una fuente. Un día se quedó dormido y se le apareció en sueños un genio que le dijo que debía abandonar todo, pues encontraría su fortuna en El Cairo. Después de pensarlo por varios días, el pastor decide partir, abandonarlo todo y dirigirse a El Cairo; con tan mala suerte que es confundido con un delincuente y es cruelmente golpeado y llevado a la cárcel. Lamentándose de su suerte, un día termina hablando con otro prisionero, quien le pregunta por la razón de su arresto. Al contarle la historia del genio, el prisionero se echa a reír y le dice: “Nunca le hagas caso a ese genio, a mi me dijo que la fortuna estaba enterrada cerca de una fuente”. A pesar de que inicialmente nuestro protagonista no le pone atención a lo conversado, tiempo después se da cuenta del mensaje. Luego de ser liberado regresa a Personalmente esta historia me habla también de que a veces el camino a tu fortuna –a tu destino, pues- puede tener un sinnúmero de paradas; y no necesariamente encontrarás la respuesta en una sola. O es como decir que cada viaje, cada experiencia, es una pista más (o una pieza mas) para ir armando una larga –pero muy valiosa y necesaria- respuesta. Y entonces está la metáfora de la vida como un viaje. Y pienso que a lo mejor no son sólo los destinos los que me interesan, no son sólo los lugares que visito. Porque la magia está encerrada en cada rincón, en cada etapa, en cada parada, en cada persona. Y mi destino (y el tuyo) no serán más que la suma de nuestras acciones, de nuestras decisiones: la suma de nuestros pasos.
|
¡Todo sobre Amor y Sexo!
La guía completa para tu vida en Mujer de Hoy:
http://mujerdehoy.telemundo.yahoo.com/


yin-san dijo
Primero que nada ...
Feliz Día de los Chatiosss !! jajajaja.... ;)
Ahora bien, si bien he de decir que eso es la vida, la suma de todas nuestros recuerdos; porque recordar es volver a vivir; cada decisión como bien lo dices es un paso más hacia nuestro final, que inevitable o no, como leí por ahí preferiría que fuera un día antes de alcanzar la eternidad. Y porque esta prohibido que un día sea igual que otro; algo nuevo hemos de vivir cada segundo que pasa en el mundo, que igual si pensamos son suficientes para marcar tu existencia.
Valiente el que arriesga, dichoso el que no lo piensa, mas evalua su oportunidad de vivir cada segundo un poco más...
1 Octubre 2008 | 04:04 PM